“Cada Punto de Vista” – Félix Sansegundo, feriante y vendedor de castañas en el puesto situado en la Avenida de Huelva

“Desde esta casita que  tengo observo todo: a la gente que pasa y muchos se bajan del coche corriendo y me compran, las familias paseando,  los niños correteando y a mi clientela de años que vienen desde todos los lugares a comprarme. Tengo otro puesto más allá, hacia la esquina del Corte Inglés pero este, al estar más pegado a San Francisco y al Casco pues tiene algo especial. Con respecto a esa inseguridad que dicen, hay por esta zona, yo la verdad, jamás he tenido ningún problema con nadie. Lo que sí me gustaría es ver todo el año las calles del Barrio Alto así de llenas”

Lo malo que tiene este cambio de hora que nos acompaña desde hace ya tiempo, es que a las seis de la tarde, resulta que ya es de noche. Además, hace tan solo una hora ha caído agua a raudales sobre Badajoz y el Casco Antiguo no ha sido una excepción por lo que el suelo está lleno de charcos que, como me ha sucedido algunas mañanas, hacen las veces de espejos y dificultan mucho mi caminar. En este caso, se reflejan las luces de los semáforos, las de las atracciones infantiles que hay en San Francisco que además, estos días parece una auténtica scape room de obstáculos porque se están ultimando los preparativos;  este próximo viernes se inaugura el mercado navideño y la iluminación propia de unas fechas que me encantan, en las que las calles se llenan de luces y colores que puedo  percibir y disfruto con ello como si fuese una niña. Pero lo previo es lo peor porque si malas son las vayas con las que me topo cuando no las distingo del suelo, si no tienen mucho contraste, casi peor son esas cintas rojas y blancas que, si hay buena luz, pues perfecto, pero si no, ni aunque llevase bastón podría librarme del tropiezo, puesto que el bastón o incluso el perro guía, no es capaz de sortear lo que las personas ciegas y con baja visión llamamos “obstáculos aéreos”, es decir, que no están pegados al suelo y por tanto, no se pueden percibir ni con los pies, ni con un bastón porque pasan por debajo. Así que,  camino muy despacio, asegurando cada uno de mis pasos y aprovechando para escuchar y oler el Barrio Alto disfrazado de otoño aún, como me recuerda el crujir de las hojas secas bajo mis pies y dispuesto a albergar la Navidad que va entrando de puntillas. Y por supuesto, huele a castañas. No estaría en Badajoz, en otoño o invierno y en la Avenida de Huelva si no oliese así. Y allí está el castañero, como cada año. Aún no lo sabe, pero le ha tocado ser  protagonista de mi particular “punto de vista” prenavideño de esta semana. Localizo en un lugar concreto, una de las orillas de la amplia avenida una luz blanca y un chisporroteo al que acompaña el olor al fruto y allá me planto, saltándome una pequeña cola de varias personas y sin querer interrumpir el trabajo de atender al público y asar las castañas de Félix Sansegundo, voy charlando con él. “No recuerdo ni cuántos años llevo aquí asando castañas. El Ayuntamiento, en su día me cedió este lugar y cada año me vengo en esta época. Me puedes llamar castañero, claro, es lo que soy ahora y que no nos falte”. Asegura también que no puede comparar éste, con otros lugares porque nunca ha llevado su puesto a otro sitio pero “desde luego aquí estoy muy a gusto, la verdad. La gente que pasa es amable y me encanta el trato con ellos”.

Por la cara, pese a la mascarilla incluso, le conocerá mucha gente, de un año para otro, le comento. Pero le tengo que reclamar, entre cliente y cliente, la ya tradicional, foto sonora. Reímos porque, justo en ese momento, un conocido amigo suyo que espera también en la cola,  resume mi pregunta y se la hace de esta manera: “vamos, la periodista te está preguntando que cómo tienes la castaña”. Tras las carcajadas de toda la cola y del propio Félix, trato de retomar la entrevista. “Pues yo soy feriante y vivo en la barriada de San Roque. Llevo muchísimos años residiendo allí y en estos meses, al no haber ferias grandes, pues me dedico  al puesto de castañas para poder subsistir. Afortunadamente me va bien porque creo que cuido al cliente, que en muchos casos es habitual de un año para el otro y además traigo buen producto. En fin…. Cada uno se busca la vida como puede y yo me la he buscado aquí, de esta forma”.

No dejan de gotear pedidos y más pedidos y se me ocurre que allí me falta un olor: el del papel de periódico con el que se fabricaban los cartuchos para depositar las castañas. ¿Qué ha pasado con ellos y cómo se sirven ahora?. “Pues depende un poco de todo. Del dinero que se saque para comprar material y por tanto, del precio al que esté la castaña y demás. Por ejemplo este hombre me ha pedido cinco euros y me pregunta que cuántas castañas por ese precio y le digo que eso depende de las ganas de castañas que tenga cada uno. Los cartuchos antes sí se hacían con periódicos,  pero ahora se venden ya unos sobrecitos hechos y resulta mucho más cómodo y también más higiénico así que yo utilizo ese método, casi siempre”.

El castañero es un personaje típico de esta época en muchas ciudades. Aquí en Badajoz, los encontramos en nuestro Barrio Alto, formando parte de la paisajística y la escena junto con las luces y la decoración navideña, las hojas caídas o la lluvia, como hoy mismo. Para Félix Sansegundo, los días pasan sin moverse del puesto, como si se tratase de un elemento más, integrado dentro de ese todo. “Si te digo la verdad lo veo todo desde aquí, sin moverme. Por la mañana preparo las castañas, las rajo y me paso en casa todo mi tiempo y por las tardes, cada día, sábados y domingos  incluidos, aquí estoy. Así que, en lugar de moverme o ir de compras o llevar a la familia de un lado a otro, este tiempo es en el que menos me muevo por Badajoz. Pero sí, desde esta casita que tengo observo todo: a la gente que pasa y muchos se bajan del coche corriendo y me compran, las familias paseando,  los niños correteando y a mi clientela de años que vienen desde todos los lugares a comprarme. Tengo otro puesto más allá, hacia la esquina del Corte Inglés pero este, al estar más pegado a San Francisco y al Casco pues tiene algo especial. Con respecto a esa inseguridad que dicen, hay por esta zona, yo la verdad, jamás he tenido ningún problema con nadie. Lo que sí me gustaría es ver todo el año estas calles así de llenas de gente y de alegría, como en estas fechas que ya se aproximan”.

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